Anoche estuve tomando cañas en Almendralejo.

Las cañas son más grandes, pero no las llenan del todo. No rebosan. Del clásico reguerillo en la barra, olvídate. También me sorprendió que, cuando pides la segunda, te la ponen en el mismo vaso. La tercera, también.

También pedí un bocadillo de lomo, con no menos sorprendentes resultados. Venía dentro de una cosa con forma de pan de hamburguesa, y sabor de pan normal pero en rico. El lomo estaba sin adobar, y venía con unas rodajas de tomate natural. No se parecía en nada a lo que uno entiende por un bocatalomo. Ni falta, porque estaba (también) de puta madre.

Si uno puede recorrer trescientos kilómetros y no reconocer un bocadillo de lomo, ¿quién quiere viajar a otros planetas?

P.D.: Dedicado a la mari, para que abra bien los ojos y disfrute y me cuente cómo son los bocadillos de lomo allí.