Comunidad y educación
Los que me conocen saben que soy un firme defensor del software libre, el conocimiento abierto, el desarrollo en comunidad, el altruísmo egoísta, o como se le quiera llamar. Sin embargo, hay algo extremadamente común en estas comunidades que me toca los huevos no sabéis de qué manera: la falta de respeto por el trabajo de los demás, y la crítica despiadada. Hace poco nos enviaba Christos un ejemplo que clamaba al cielo:
Un trato justo: tú haces un producto para el que durante casi un año (una eternidad en este campo) simplemente no hay alternativa, con mayores o menores problemas les salvas el culo a toda una generación de desarrolladores en Rails, y la mejor imagen que alguien encuentra para ilustrar tu esfuerzo es la de una mierda. Edificante.
Por cierto, para el que no lo sepa, La Coctelera funciona con ese montoncito de mierda.
Oligofrenias aparte, he visto a gente increíblemente inteligente hacerlo, así que quizás me esté perdiendo algo. Aquí podéis ver al propio Linus Torvalds poner a caer de un burro a los desarrolladores de Subversion, sólo porque su producto (perfectamente válido para miles y miles de usuarios, entre ellos yo mismo, así como todas las personas que trabajan conmigo) no se adapta a sus necesidades. Es evidente: si un producto no sirve para manejar el desarrollo de un sistema operativo con seis millones de líneas de código y cientos (quizá miles) de desarrolladores, no vale para nada, porque ése es el tipo de proyecto más común (yo hago varios cada semana). Es más, la próxima vez que Linux te falle, no será porque probablemente lo estés usando para algo para lo que no está pensado: será porque Linus es gilipollas.
En descargo del finlandés hay que decir que dice todo lo que dice después de haber creado un sistema alternativo que al parecer se adapta mejor al escenario, lo cual es obviamente la actitud correcta. Pero sigo pensando que se podría haber ahorrado el numerito.
Porque no estoy diciendo que lo que tengamos que hacer en la comunidad sea, como decían en Pulp Fiction, dedicarnos a comernos las pollas, y decir todo el rato lo maravillosos que son todos los proyectos: eso estancaría completamente los proyectos, como es obvio. La crítica es positiva, la crítica es estimulante, la crítica mantiene vivos los proyectos. Entre el peloteo y en insulto hay una gama tan grande de matices, que, siendo la crítica imprescindible, es imperdonable olvidar que:
- Detrás de los proyectos hay personas, personas que ponen su esfuerzo a disposición de la comunidad, lo cual es bueno para todos, y lo seguirán haciendo sólo en la medida de que obtengan algo positivo/agradable a cambio
- Las críticas forman parte son parte de ese algo positivo/agradable porque te ayudan a mejorar tu proyecto. Pero sólo mientras esas críticas no vayan acompañadas de la implicación de que eres gilipollas. Entonces ya no son agradables
Otro ejemplo, esta vez de alguien que no sé si es increíblemente inteligente porque no lo conozco, pero sí que mala educación le sobra para regalar. El título lo dice todo: Rasmus Lerdorf [autor de PHP] es un tontolhaba [pongo el enlace a la caché de Google porque el blog está caído ahora mismo; ojo, el autor del blog no es el autor, sólo lo reproduce].
En este caso (no, no me gusta mucho PHP) estoy de acuerdo en casi todos los argumentos (no todos, por cierto), pero otra vez me parece completamente fuera de lugar el tono. Rasmus no es un tontolhaba, simplemente ha creado una herramienta que vale mejor para unas cosas que para otras, simplemente. Perfecto. Su creador tiene una forma de ver la programación con la que muchos no estamos de acuerdo. Perfecto, también. Pero como con FastCGI, PHP ha sido un estándar por muchos años, para crear páginas web dinámicas sin grandes aspavientos ni complejidades. Hay quien piensa que además sirve para crear aplicaciones grandes, y lo hace (y parece que les va bien). A mí no me gusta para eso, y por eso no lo uso. Pero muestro respeto. Toda una generación de desarrolladores web (a la que el autor reconoce pertenecer) lo hemos usado porque era lo que había. Y llamar a alguien tontolhaba, o dudar de su honestidad, no parece una forma especialmente apropiada de agradecimiento.
Señores, un poco de educación, que ya somos mayores. Hay que criticar sin piedad. Necesitamos saber qué es lo que funciona y lo que no. Pero no perdamos las formas. El objetivo no es ridiculizar a nadie por los problemas, sino arreglarlos.







Fernando Blat dijo
Efectivamente, más claro no lo podrías haber dicho, y tienes toda la razón del mundo.
Por cierto, a mí me han dicho que Linus se puso a criticar, pero con mucho "arte", ya que en su presentación había desarrolladores de Subversion, y se partían.
27 Mayo 2007 | 07:29 PM