Cosas que no hacen falta para cambiar de vida
o
Cosas que no sirven para cambiar de vida
o
¡Clack!
Ni necesarias ni suficientes. Ortogonales.
Vestir de otra manera, vestir igual, leer otros libros, escuchar otra música, ver otras películas, o leer, escuchar y ver el coñazo de siempre, o no escuchar ni leer ni ver nada, y tragarse entero cada domingo el Carrusel. O no hacerlo. Cambiar de casa, de barrio, de ciudad, de acera, de marca de pasta de dientes. Caer en las drogas, o dejarlas, beber una copa más o una cerveza menos. Abrazar una religión, o abandonarla. Empezar a trabajar, dejar de hacerlo, cambiar de curro, de profesión. Ni siquiera cambiar de amigos (¿eres gilipollas?), escribir la canción que cambie el mundo, volverte iconoclasta, mirarte a tí mismo por encima del hombro. Pasar de todo. Perder unos kilos, cortarse el pelo. Enfadarse con alguien. Creerse la última mierda, creerse la primera, creerse el centro del mundo, creerse el último pedo. Ser bueno, ser malo. Comprar nada.
Todo eso son cosas que sucederán, o no, cuando algo en tu cabeza haga ¡Clack!. Que es lo único que hace falta, que es lo único que sirve. Necesario y suficiente.
¡Clack!








Miss Calamar dijo
¡Click!
Eso vale?
8 Mayo 2007 | 09:42 PM