Siguiendo el tema de la semana en La Coctelera, me atrevo a enseñaros mis zapas, porque además de ser un cochino y un zarrapastroso, no me da ninguna vergüenza. Para desesperación de madres y novias, he llevado estas zapatillas casi todos los días de los últimos 3 o 4 años, y otras similares durante los últimos 10 (cuando se terminan de joder, me compro las más parecidas que encuentro; la moda no es lo mío). Estas, como dicen las madres, han salido particularmente buenas, y tienen, entre otras muchas aventuras, media docena de pasos por la lavadora y una San Silvestre.

En la que está boca arriba, podéis apreciar que el forro interior, por la parte del talón, es un mero recuerdo, y que Paso Mogollón (tm) de atarlas y desatarlas.

En la que está boca abajo, destaca en cambio el hecho de que Fernando Alonso le ha quitado ruedas a su coche que estaban menos gastadas que esta suela, lo cual nos otorga diversión extra cuando llueve y paso sobre algún lugar donde algún concejal superdotado ha colocado baldosas con brillo.