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He nacido para vago

20 Febrero 2007

Instrucciones para una demanda ridícula

  1. Haz algo indignante. Como por ejemplo, comerle la oreja a dos sucesivos gobiernos para que impongan una tasa absurda, injusta e injustificada.
  2. El segundo paso es más fácil y no tienes que hacer nada. Consiste simplemente en que la gente hable de tí por ello.
  3. El tercer es el más fácil de todos: deja pasar 3 años.
  4. Un buen día Google cambiará sus criterios de ordenación de búsqueda y, de repente, lo que esos pendejos dijeron hace tres años se convertirá en tremendamente relevante. Y no te gustará, a pesar de ser ejemplo de libro de libertad de expresión.
  5. Obviamente, la culpa será de los pendejos (no de Google). Demándalos. Con Google, por supuesto, no hará falta que te atrevas. Bastará con que digas alguna subnormalidad demagógica .

Así conseguirás que los cuatro despistados que a esas alturas no se estén descojonando de tí lo hagan. Y que los pendejos estén un poquito más hartos de tí. Y que, si la gente consideraba un robo darte dinero por nada, lo considere mucho más dártelo para que te lo gastes en juicios contra la libertad de expresión.

Y por supuesto, que la gente os llame ladrones, que es lo que siempre habéis sido.

servido por porras 1 comentario compártelo

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

Michael

Michael dijo

Lo que pasa con estos tíos es que tienen tanto poder, que se la suda decir imbecilidades, subnormalidades o completas locuras porque saben que algo colará.

Para hacernos una idea del poder que tienen fijaos que las industrias de soportes grabados contra el canon están en contra de éste y con todo el poder e influencia que mueven (imaginaos empresas como Sony) no han conseguido tumbar ese despropósito.

Decía Bunburi:
Te sientes tan fuerte que piensas que naaaaaaaadie te puede toooooocaaaarr.

Salud!

21 Febrero 2007 | 11:08 PM

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Me llamo Sergio Gil Pérez de la Manga, y mi madre se cabrea si escribo mi nombre con un sólo apellido. Vivo, trabajo y hago casi todo lo demás en Madrid.

Trabajo como programador porque es lo más parecido que he encontrado a no trabajar. Sobre todo si lo haces bien. Y en eso estoy, en hacerlo cada vez mejor para trabajar cada vez menos. Alguno lo llamaría vagancia, y yo ahí no me meto.

Algunas de las herramientas que en este momento me llevan al Nirvana de no dar un palo al agua son Ruby, Ruby on Rails, Textmate, cualquier sabor de Unix (en este momento principalmente MacOSX pero también Ubuntu Linux) y sus herramientas, o Rake. En ocasiones hablo de ellas aquí, pienso que a alguien le pueden servir y que no puedo ser el único al que no le gusta trabajar.

Y como no sólo de tecnología vive el hombre (bueno, el hombre no sé, pero desde luego yo no), por aquí aparece de vez en cuando la punta del iceberg de mis pequeños pensamientos; al menos la parte de ellos que no cabe en Twitter.

Bienvenidos todos.

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