Cada uno como lo que es
O como decía mi amigo Charlie, "portaros bien, no nos vayan a tomar por lo que somos".
El fútbol tiene una capacidad muy por encima de la de otros deportes de mostrar la psicología de los jugadores en el propio estilo de juego. Y, si bien en el fútbol-coñazo de clubes que estamos acostumbrados a ver todos los santos domingos eso no tiene la mayor importancia, en el fútbol de selecciones es la sal de la competición: cada país juega como es. Los brasileños, alegres y confiados; los ingleses, rápidos y directos; los alemanes, cuadriculados y efectivos; los argentinos, sobre todo, 110% competitivos (¿saben el chiste de los argentinos y la bombilla?); los franceses, orgullosos con o sin motivo; los orientales, aguerridos e insistentes; los italianos, rácanos y fulleros; los africanos, fortísimos pero desorganizados y un punto inocentes.
En España, el estilo es que no hay estilo, porque si cada país juega como es es porque cada país sabe cómo es, conoce sus puntos fuertes y sus puntos débiles. En España, para saber simplemente eso, necesitaríamos crear un comité, que a la primera dificultad (¿10 minutos?) decidiría continuar en el bar.
España nunca gana porque no sabe a qué juega, y no sabe a qué juega porque no sabe qué es.
¿Esperaban que jugara de otra manera el equipo del país de Gaudí y los toros, de Camarón y el Koala, de Picasso y Los Serrano, de Buñuel y Torrente?
Hay en todo esto del Mundial sin embargo algo muy español. ¿Hay algo más español que arrasar cuando no importa, y perder siempre cuando se juega algo? ¿Hay algo más español que saber eso y a la vez ignorarlo y sostener que España es el mejor equipo del Mundial? ¿Hay algo más español que despertar de golpe y convertir en unánimes críticas lo que hasta ayer eran unánimes alabanzas? ¿Hay algo más español que creernos más listos que los demás y sostener que los engañados son los otros, que nosotros lo sabíamos? ¿Hay algo más español que repetir ese proceso cada cuatro años?
Pero no se confundan, este es mi equipo y me gusta; no me lo cambien. Me gusta porque es como yo: caótico, irregular, imprevisible, capaz de lo mejor y lo peor con días de diferencia, capaz (a ver si superáis esto, franchutes) de mezclar soberbia y complejo de inferioridad en la misma frase.
España, nos vemos en el próximo Mundial. Hasta entonces paso de tí. Como buen español.



mujerteniaqueser dijo
Se te olvida decir que cuando ganamos es porque tenemos un equipo de puta madre y cuando perdemos es porque el árbitro está comprado. Y la culpa de que perdamos la tiene la policía y el mobiliario urbano, por eso cargamos contra ellos anoche. Total, lo pagan los idiotas de los contribuyentes y como yo soy un niño de papá que no voy a currar nunca, de mi bolsillo no va a salir un duro.
28 Junio 2006 | 05:27 PM