Chapuzas del mundo, regocijaos. Porque Antena 3 está reponiendo MacGyver.

Hoy, por primera vez en mucho tiempo, iba a comer viendo los Simpson, pero como eso de comer tiene el requisito ineludible de preparar las viandas, pues he ido a la cocina un ratito antes. Pongo la tele y... ¡sorpresa! MacGyver, con sus gafas de sol de los 80, en la tele. ¡Con lo que me gustaba esa serie de pequeño!

En el episodio de hoy (del que, como lo he cogido casi acabando, me he perdido la trama, y he visto sólo lo bueno), MacGyver estaba en un jeep, en el típico desierto norteamericano, con matorrales y tal, y con una chica (al principio pensaba que era un chico), con bastante pinta de empollona. Trataban de evitar que unos malos lanzaran un misil, sabe Dios por qué lo iban a tirar.

El caso es que, viendo que no les daba tiempo a llegar, y sabiendo que los malos se comunicaban con el malo jefe por radio deciden, cómo no, hacer un artilugio para interceptar sus cominicaciones, que al parecer no iban cifradas ni nada.

Los que con los años hayáis conseguido cierta formación científica, os jodéis, pero yo me lo he pasado igual de bien que cuando era canijo, pensando que se puede hacer una super-antena juntando la radio del jeep y otra portátil que llevaban. Claro, que como eso hubiera sido demasiado fácil para MacGyver, la portátil estaba sin pilas. MacGyver ha sacado una navaja, le ha hecho dos rajitas a un cactus, ha metido un cable en cada una, y la radio se ha empezado a escuchar. Es que el guionista se enteró el mismo día de que la savia de los cactus es ácida, y que las pilas llevan ácido, y no lo pudo evitar, claro.

Dos vueltas al díal de la radio del jeep y se empieza a escuchar al malo: en diez minutos lanzarán el misil contra el puente de no-sé-cuantitos Road. Ya sólo les falta saber desde dónde. Sin problema también. MacGyver cruza la antena de la portátil sobre la esfera de su reloj, y la chica hace lo propio con la antena del jeep, y los relojes se convierten automágicamente en una especie de brújulas que señalan al malo. En el punto donde se intersecten las direcciones señaladas por ambos relojes encontrarán al malo. Al que no se le haya ocurrido es que es subnormal.

Impagable el diálogo cuando se vuelven a subir al jeep:

MacGyver: Un momento.... ¡hoy se celebra un maratón! ¡sobre el puente habrá miles de corredores!

La chica: ¿Cómo lo sabes?

MacGyver (arrancando el jeep): Porque lo he corrido dos veces.

"Y porque soy el puto amo, niñata de mierda", podría haber añadido.

En un santiamén y dos pis-pas llegan a donde está el malo. Como siempre, está descojonado de lo malo que es. Y como siempre, se dedica a buscar entre los más idiotas de la ciudad para contratar a sus esbirros. Uno de ellos ha dejado un rifle de pie, apoyado en uno de los jeeps que tienen. Desde lejos, MacGyver lo ve, y masculla: "si pudiéramos calentarlo, reventaría, y con suerte, también explotaría el depósito de combustible". Si pudiéramos. Y ya sabéis lo que pasa cuando MacGyver usa un verbo en subjuntivo y la palabra suerte en la misma frase.

MacGyver se lía a desguazar su jeep, desmonta uno de los faros y el retrovisor. Monta una especie de trípode con unos palos y coloca en ellos el reflector, que concentra la luz del sol. Ya sólo le queda dirigirla con el espejo y... ¡¡¡BOOOM!!! Cacho de pete que pega el jeep, llevándose por delante a todos los malos. Cuando se acercan, la chica pregunta: "¿Están muertos?", a lo que nuestro héroe contesta lo evidente: "no, sólo inconscientes". Exacto, el que quiera ver sangre que se vaya a Hospital Central.

Pero el malo jefe se da cuenta de que hay algún problema cuando llama por la radio, así que decide lanzar otro misil que tiene él en el jardín (¿para qué quiere esbirros, entonces?), pero ¿adivináis que pasa cuando lo lanza? ¡Exacto! MacGyver lo intercepta usando el otro misil como defensa antiaérea. Tremendo.

Ale, podéis ir a dormir tranquilos que MacGyver protege a la humanidad.