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La Coctelera

Sugerencia de presentación

He nacido para vago

8 Mayo 2009

EuRuKo '2009

Este fin de semana la comunidad Ruby tiene una nueva excusa para irse de juerga cita para intercambiar conocimientos y experiencias: EuRuKo (Conferencia Europea de Ruby) '2009, esta vez en Barcelona. Las mejores charlas, la mejor gente, y a disfrutar

Si vas a estar allí, nos vemos (si no nos conocemos dame un toquecillo si me ves), y si no, pues ya sabes, lo de siempre: twitter (bot incluído), flickr, ajo, agua, y envidia cochina

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30 Abril 2009

¿El emperador está en pelotas?

Sinceramente espero que no, pero a veces la fe me flaquea ;-)

Os contaré una pequeña historia, y saldré un poco del armario en el proceso: antes de trabajar en serio con Rails y Ruby, nunca jamás había desarrollado con tests, y ni siquiera tenía muy claro cuáles podían ser las ventajas de hacerlo, ni cómo funcionaba el asunto. Fue la exposición a la (nunca suficientemente alabada) comunidad rubista y railera la que me hizo llegar a donde estoy hoy y llevo ya algún tiempo: a pensar que el testing es La Manera Correcta De Hacer Las Cosas™ (con toda la cautela e ironía que siempre lleva esa frase saliendo de mi boca). Quiero decir que todo lo que sé y opino acerca de testing, TDD, BDD, etc., es lo que he aprendido en estos casi cuatro años; no es poco, pero tampoco puede decirse que sea una visión muy general ni universal. Vaya eso por delante.

Durante este tiempo, mi arsenal de herramientas y técnicas ha ido creciendo y cambiando: Test::Unit, Shoulda, mocking, RSpec, integración contínua, tests de integración y aceptación, Cucumber, Selenium. El patrón de adopción era siempre similar: algo que te hacía perder un poco de productividad y velocidad de desarrollo, a cambio de mejorar la calidad de tu código, su mantenibilidad y en general su capacidad para no darte problemas en el futuro. De alguna forma, era el proceso contrario a la contracción de deuda técnica: comprabas productividad a medio y largo plazo pagándola con productividad a corto plazo. Suponiendo que el mundo no se acabe mañana, parece una buena idea, funcionaba y todo el mundo era feliz. Expresabas tus fuertes opiniones a los cuatro vientos, eras respetado por tu compromiso con el código de calidad, te ofrecían trabajar en proyectos la hostia de chulos, dabas conferencias, y ponías la palabra TESTING así en mayúsculas y a todo lo que da en pantallas de 4 metros.

Mientras tanto, en otro rincón de la galaxia (que sin embargo era básicamente el mismo), un grupo de entusiastas rubistas de Madrid andaba montando periódicamente Monsters of Ruby (también conocido en una de sus encarnaciones como Rails Hackathon). En el más reciente (semana pasada), la idea era poner a varios equipos a contruir en paralelo la misma aplicación, en Rails, al objeto de compartir conocimiento, contrastar enfoques, y ya de paso echarnos unas risas compitiendo. Dado que la mayoría de los participantes están acostumbrados a usar tests, se nos ocurrió que una buena manera de especificar a los equipos cuál era su cometido era entregar un conjunto de tests que la aplicación tenía que acabar pasando. Aceptación en estado puro. Con el entusiasmo del que cree en lo que hace, montamos un conjunto de pruebas para entregar a los equipos, con lo más chipén, state-of-the-art, lo que hay que hacer ahora para impresionar a las nenas y en definitiva lo que podéis escuchar en cualquier conversación en cualquier bar del país: RSpec, Cucumber, Webrat y Selenium. Como dice Dani, lo único que importa es molar.

EPIC FAIL


Ni uno sólo de los equipos completó, digamos, el 25% de la aplicación. ¿En qué momento de la historia que acabo de contar se torció todo? Parecía buena idea, éramos jóvenes y entusiastas y volveríamos a hacerlo. Todos y cada uno de los cambios de herramientas de los que he hablado fueron meditados, valorados en términos de trade-off y aceptados porque compensaban. El problema es que todos esos cambios eran paulatinos y apenas perceptibles en términos de productividad. Y tres años después, allí estábamos 3 desarrolladores competentes 3, necesitando una tarde entera para fabricar un formulario, un dolor de cabeza, unas ganas de llorar y un apetitoso perolo de sopa de rana. Ancas de batracio deconstruídas en salsa de desarrollador.

¿La conclusión? Parece ser que hemos estado viviendo una alucinación colectiva, nos hemos engañado los unos a los otros, nos hemos metido en una espiral de pérdida de productividad tan gradual como imparable, igual que la pobre rana que acaba cociéndose sin siquiera darse cuenta. El emperador está desnudo, y ha bastado un proyecto suficientemente simple e inocente (como un niño) para gritarlo a los cuatro vientos. No tiene sentido testear exhaustivamente una aplicación, sólo sirve para perder el tiempo.

Que levanten la mano los inocentones que piensen que el post acaba aquí =;-)

Esa conclusión puede ser una verdad clara y confortable, como las que necesitas en momentos de desasosiego, pero tiene mucho de equivocada. Ha habido en mi discurso unos cuantos argumentos algo mentirosos:

  • He hablado mucho de productividad, y con razón: es lo que debe guiar en todo momento nuestras decisiones. Lo que construímos en relación a los recursos (principalmente el tiempo) que empleamos para ello es lo único que da valor a nuestro trabajo. Si escribimos el código más elegante del mundo pero no somos productivos, no somos buenos programadores. El problema es cómo medirlo, y no voy a explayarme mucho porque hay ríos de tinta sobre ello. Un resumen rápido: simplemente, no se puede
  • También he hablado de trade-off entre productividad a corto plazo y productividad a medio/largo plazo. Aún en el caso de que pudiéramos medirla, ¿cuál es el tipo de interés de la productividad? No parece muy razonable invertir 1 hora hoy a cambio de 1 hora dentro de un mes. Pero, ¿y de 2, y de 3? ¿Dónde está el límite, cuánto tengo que obtener, para convertir una pérdida de tiempo en una buena idea? Tampoco lo sabemos
  • Resulta que en el proyecto que nos ocupaba no existía el largo plazo. Era un juego que duraba una tarde. En ese contexto (en el que el mundo se acaba mañana), no tiene sentido invertir
  • Hay otros factores que influyen en la rentabilidad de esa inversión: el tamaño y la complejidad del proyecto. Son variables también difíciles de medir, pero cuanto mayor y más complejo, más rentable será cualquier inversión en mantenibilidad (que es lo que hacemos al testear). En proyectos pequeños y simples, es menos interesante invertir
  • La relación entre tamaño y complejidad (aun cuando no es fácil medirlos) no es lineal. Un proyecto el doble de grande que otro (signifique eso lo que signifique), es más que el doble de complejo. Esto multiplica el efecto del punto anterior

Teniendo esto en cuenta, la conclusión no es tan clara y confortable, y además no es nada novedosa, y es que no hay herramientas ni técnicas correctas, sino herramientas y técnicas apropiadas para una tarea concreta. ¿Necesitábamos alforjas para este viaje? Probablemente no, pero puede servirnos para recalcar más aún la importancia de evaluar cómo vamos a enfocar cada proyecto, y no dejarnos llevar por la inercia. Aplicar un enfoque de testing tan exhaustivo a un proyecto simple y tan limitado en el tiempo pudo ser un EPIC FAIL (lo fue), pero eso no significa que en otro proyecto lo sea. Y de hecho, creo que en algunos (por ejemplo el nuestro actual) el EPIC FAIL sería el enfoque contrario.

El emperador está bien vestido y abrigado, lo que pasa es que el sábado fue a la playa y pasó un calor de cojones el pobre ;-)

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12 Noviembre 2008

Conferencia Rails '08

Que nada, que quedan dos días para la tercera edición de la Conferencia Rails (tras las exitosas de 2006 y 2007), que nos lo vamos a pasar que te cagas y a aprender un huevo. Que una vez más voy a estar ahí arriba, esta vez hablando de "Buenas prácticas de desarrollo en Ruby on Rails", que seguramente suena mucho más serio de lo que es, ya que no es más que mi visión de algunas de las convenciones, técnicas y acuerdos tácitos que forman parte de lo que Luismi ha llamado "The Rails Ways". Intentaré hacer pasar un buen rato a la gente, y si alguien aprende algo, pues ya seremos dos

Y en cuanto al resto del contenido, en el que hay unas cuantas cosas más que interesantes, me voy a permitir la cara dura de copiar a Luismi que ya lo ha resumido guay:

En el programa de la Conferencia Rails que se celebra esta semana todo esto se encuentra reflejado. Además de las charlas más técnicas relacionadas con la infrasestructura, se pueden encontrar las referidas a las alternativas al stack básico, como la de jQuery de Christos o la de Cucumber de Nando y Rai. También hay varias que se ocupan del “cómo” más que del “qué”, como la de Sergio sobre buenas maneras o la que presento yo mismo junto a Jorge Gómez Sancha acerca de como llevamos a la práctica esto del BDD (shameless self-promotion :P).

A lo cual yo añadiré, para que no digan que soy un vago y un copiota, otro par que también me parecen super-interesantes, como la de Calavera sobre integración contínua, la de Ernesto Jiménez sobre cómo dividir una aplicación en partes más pequeñas, o la comparación de rendimiento entre distintas opciones para desplegar aplicaciones Rails que está preparando Jacobo. Así como la presentación del proyecto iwannagothere.net, que es un proyecto muy bonito y además son amigos míos.

¡Nos vemos por allí en un par de días!

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19 Octubre 2008

Lisp, Ruby y patrones

Tras una estimulante conversación con Juan, acerca de lo divino y de lo humano y en particular de los lenguajes dinámicos y los funcionales, y más en concreto sobre mi favorito (Ruby) y su favorito (Lisp), vuelvo una vez más a sumergirme en unos cuantos artículos sobre programación funcional y Lisp, los que me ha pasado él, y alguno que tenía en la recámara (incluso alguno que ya había leído). Me gusta leer sobre programación funcional (y en general sobre cualquier tecnología que parezca interesante y diferente a lo que uso normalmente), no tanto para usarla (de momento sigo pensando que hoy por hoy, y para el tipo de cosas que yo hago en mi día a día, Ruby y Rails siguen siendo la opción mejor y más pragmática) sino para, por un lado, enterarme cuando esa afirmación deje de ser cierta, y, por otro, copiar las cosas buenas y usarlas; en particular me gusta mucho la filosofía de “no side effects” y eso muchas veces es más una cuestión de estilo que de lenguaje.

Pues bien, en uno de esos que ya había leído, el casi clásico y recomendabilísimo (aunque sólo fuera por el título) Revenge of the Nerds de Paul Graham, me encuentro, casi al final, algo que me pasó por alto en mi anterior lectura, y que me recordó muchísimo a otra conversación que tuve con Luismi hace apenas unos días, sobre el uso (o más bien desuso) de patrones en Ruby, y que resume creo que a la perfección nuestra conclusión.

Tras comentar una algo pedante pero graciosa décima regla de Greenspun (“Any sufficiently complicated C or Fortran program contains an ad hoc informally-specified bug-ridden slow implementation of half of Common Lisp.”), se pone un poco más serio y explica lo que quiere decir:

If you try to solve a hard problem, the question is not whether you will use a powerful enough language, but whether you will (a) use a powerful language, (b) write a de facto interpreter for one, or (c) yourself become a human compiler for one. (…)

This practice is not only common, but institutionalized. For example, in the OO world you hear a good deal about “patterns”. I wonder if these patterns are not sometimes evidence of case (c), the human compiler, at work. When I see patterns in my programs, I consider it a sign of trouble. The shape of a program should reflect only the problem it needs to solve. Any other regularity in the code is a sign, to me at least, that I’m using abstractions that aren’t powerful enough— often that I’m generating by hand the expansions of some macro that I need to write.

Dudo que se pueda añadir algo más, salvo que con Ruby sucede prácticamente lo mismo =;-)

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8 Octubre 2008

Me han robado la bici

Me han robado la bici y estoy triste, ya ves, yo que pensaba que era una persona poco apegada a los bienes materiales, yo que me reía de los idiotas que son capaces de intentar hostiarte por rozarles el todoterreno (nótese la ironía) con el manillar, o de los que creen que eres un muerto de hambre porque toda la ropa que llevas puesta vale menos que uno de sus zapatos (aunque la hipoteca no les deje llegar a fin de mes).

Y por un cacho de hierro que no vale nada (según las más modernas técnicas de cálculo de amortizaciones) y cualquier día te puede matar (usando como persona interpuesta a cualquier modélico conductor), me puse a llorar como un niño tonto. Sólo porque me acompañó los últimos quince años (¿los más importantes?), porque me llevó lo más alto que podré subir (sin drogas), lo más lejos que podré llegar (sin petróleo), lo más rápido que podre bajar (sin ir a uno de esos parques de atracciones donde todo está "controlado" y la velocidad es sólo un número). Porque fue la única persona, animal, o cosa, que me hizo esforzarme hasta vomitar, hasta dar todo lo que tenía dentro. Porque me hizo más libre que ninguna ley ni constitución ni nada que anuncien en la tele, porque me enseñó (¿o me hizo creer?) que Madrid no es la puta mierda de ciudad que, efectivamente, es. Porque a veces me hizo pensar en ella como en una persona.

Por ejemplo, no podía evitar sentirme culpable por darle una vejez indigna; ella, que se había comido por las patas las montañas abulenses donde yo me hice ciclista, acabó sus días (o al menos sus días conmigo) asumiendo que subir la antigua carretera de la dehesa de la villa era un reto, y que el hecho de que Bravo Murillo pique hacia arriba ya tan cerca de casa es una putada. Ella, que había bajado auténticos caminos de cabras a la velocidad absurda que sólo la conjunción de una máquina perfectamente ajustada, un cuerpo en relativa buena forma, y un cerebro lleno de adolescentes agujeros de gruyere puede proporcionar, tuvo que acabar escuchando cómo su jinete soltaba cosas como que no hay derecho cómo tiene Gallardón de socavones y grietas las calles. Y sin rechistar. Seguramente, porque sabía que yo era feliz.

Adiós, compañera.

Anexo: Instrucciones para superar el robo de una bici:

  • Cantar
  • Abrigar oscuros pero no muy serios deseos de venganza y decapitación
  • Tener amigos, como en la canción, que te ofrecen prestada no una, ni dos, ni tres, ni cuatro, sino hasta cinco bicicletas. Eso, de verdad

Foto: Jose Ferro

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24 Septiembre 2008

El Experimento Planetaki

El problema

Paso demasiado tiempo leyendo feeds. Supongo que en un país cuya población desperdicia pasa una media de más de tres horas y media diarias viendo televisión, resulta una afirmación, como mínimo, atrevida, pero así lo creo. Y la sensación se multiplica cuando, por razón de vacaciones y viajes, por un lado, o periodos intensos de trabajo, por otro, paso algunos días sin abrir el lector de feeds y, cuando lo hago, la acumulación de información pendiente de procesar es bestial. Y la sensación de que en todo ese mogollón hay muchas cosas interesantes. Sin embargo, con todo el dolor, marco todo como leído y… ¡el mundo sigue girando! Está claro que estoy infoxicado (intoxicado + información).

Ver cómo ha bajado mi ritmo anual de lectura de libros (que es algo que simplemente adoro) es otra señal bastante clara (y no la menos alarmante).

Pues bien, como siempre: racionalicemos. ¿Por qué leo feeds? Creo que soy capaz de identificar tres razones distintas (y por tanto tres grupos de feeds):

  • Estar informado. Bien de lo que pasa en el generalista mundo real (cada vez menos), bien de lo que pasa en diversos mundos más específicos que me interesan personal o profesionalmente (o, muchas veces, ambas cosas). El País o El Mundo serían ejemplos de lo primero, Diarios de Fútbol de lo segundo, y Riding Rails de lo tercero.
  • Puro y duro entretenimiento. Cosas que te mola leer, simplemente. No te aportan demasiado, pero tampoco te lo quitan. Datos curiosos, imágenes bonitas, historias divertidas. Supongo que es la categoría cuya oferta más se parece a la citada más arriba televisión, si no en calidad ni enfoque, sí en objetivos. Serían de este grupo Microsiervos (en realidad hace bastante que no lo leo, pero es un prototipo tan perfecto de este conjunto que no puedo evitar citarlo), Fogonazos o, por citar ejemplos menos conocidos, Copenhagen Cycle Chics o Strange Maps. Deliciosos todos, por cierto (no se me lea esto como una crítica a ellos)
  • Socialización. Me gusta leer los blogs personales de mis amigos, a nada que tengan algo mínimamente interesante que decir. O incluso si no. Ya sabéis quiénes sois, nenas. Aquí el concepto amigo es bastante difuso, puesto que sigo blogs personales a cuyo autor no conozco, por mero interés en las cosas que cuenta, con las que me puedo sentir identificado, o simplemente encontrar interesantes. Como ejemplos, El Sentido de la Vida o Fuckowski

La estrategia

Por orden del señor alcalde del universo, se hace saber: que, con objeto de mejorar mi menú informativo, y dedicar parte del tiempo que actualmente dedico a leer feeds a menesteres más provechosos, inicio lo que llamo El Experimento Planetaki. Para los menos rápidos, comentar que el experimento pasa por sustituir Google Reader por Planetaki, el lector de feeds minimalista.

Por varias razones (de las cuales la más evidente es que lo han montado gente muy guay que me precio de encontrar entre mis amiguetes), he seguido el proyecto desde el principio, conozco bien su filosofía, y lo he probado para ver qué tal funciona. Sin embargo, no lo he usado activamente, porque no me consideraba parte de su público objetivo, lo cual era cierto. Dado mi patrón de consumo de feeds, la herramienta natural era Google Reader, no Planetaki. Sin embargo, una vez cuestionado ese patrón, también se ha de cuestionar la herramienta.

Además, dada esa filosofía de Planetaki que digo conocer, y su enfoque minimalista, creo que casa muy bien con esas preocupaciones que citaba al empezar a escribir y que resumía en el palabro infoxicación. Obviamente eso no es casual sino muy perseguido por Javier desde el principio (y tiene algún post donde lo explica muy bien).

Así pues, el plan es (todos los puntos a excepción del último ya han sido ejecutados):

  • Cambio a Planetaki
  • Reducción drástica del número de feeds que seguir, con criterios y resultados que detallo más abajo
  • Mantener esa configuración durante un mes, y contar aquí mismo los resultados, en base a la respuesta a estas preguntas (y a otras que se me puedan ocurrir por el camino):
    • ¿He echado de menos Google Reader?
    • ¿Me he perdido alguna información realmente importante?
    • ¿He pasado menos tiempo leyendo feeds?
    • ¿Lo he empleado en algo útil?

La dieta

Para reducir (además drásticamente, o al menos ese es el objetivo) seguiré criterios diferenciados para cada uno de los grupos que antes expuse.

  • Feeds informativos
    • En cuanto a los medios generalistas, si quedare alguno (que creo que no), me remitiré a este artículo de Javier Malonda que lo pone bien clarito
    • Y en cuanto a los específicos, de interés personal o profesional, creo que es algo de lo que no se puede ni se debe prescindir, pero sí seleccionar mucho mejor. Una buena forma de hacerlo son los agregadores que en casi cualquier sector específico existen. Como ejemplo, hay un montón de blogs interesantes sobre Ruby, blogs de los que por poner un número uno de cada cuatro artículos son canela fina. Sin embargo, no necesitas suscribirte a esos blogs y pasar por alto los otros tres cuando descubres que, 9 de cada 10 veces ese post interesantísimo es referenciado en RubyFlow o RubyInside, o en la sección Ruby de Reddit. Si localizas el agregador adecuado para tí por enfoque (editorial o colaborativo) y frecuencia de publicación, será raro que se te pase algo importante
  • Entretenimiento. Guillotina, sin piedad. Son contenidos que me gustan y que seguiré consumiendo, pero sin embargo no necesito que vengan a mí. Puedo ir a buscarlos cuando quiera, cuando esté en la actitud, estado de ánimo o momento temporal adecuado, sin que vengan a interrumpir mi flujo de tiempo
  • Feeds sociales. Estos no creo que sean un problema, por el ritmo de publicación, al menos en general. ¿Cuántos artículos míos has leído en el último mes? Pues eso. Creo que seguir la pista a aquellos a quienes aprecias es una pequeña debilidad humana que nos podemos permitir

Resultado: he pasado de 238 feeds (¿dije que tenía un problema de infoxicación, o no lo dije?) a 45. Creo que siguen siendo muchos, pero si tenemos en cuenta que la mayoría (en número) son del último grupo, y que su frecuencia de publicación es tranquila, creo que la cosa está bien. Y si no lo está, me enteraré pronto, ya que no creo que Planetaki sea cómodo de usar con un ritmo de actualización alto, no está pensado para eso. Y, en ese caso, creo que todavía tengo margen para bajar. De hecho, no he podido evitar salvar dos feeds de la categoría destinada a la guillotina: Strange Maps y xkcd.com. Una cosa es tener un problema y querer solucionarlo y otra dejar de leer xkcd. He dicho.

Pues nada, con todos ustedes Planeta Porras, en un mes os cuento…

El hack

Y como no puede haber un artículo en Sugerencia de Presentación sin su hack, aquí tenéis el bookmarklet que he usado para hacer el proceso: arrastra el enlace a tu barra de marcadores y se convertirá en un botoncico para añadir webs a Planetaki -> Añadir a Planetaki

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23 Septiembre 2008

Todos somos Blat

.

Un cariñoso homenaje a nuestro developer favorito, sobre una idea original de Científico, Pepe y Jero.

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23 Septiembre 2008

Cambiaron las tornas

Hace unos días, con buen tiempo y permiso de la autoridad, en el madrileño pabellón Marqués de Samaranch, y casi dos años después que se antojan una eternidad (no existía Twitter, ¿te imaginas?), se volvieron a encontrar, en otro amistoso muy amistoso pero cargado de rivalidad, los equipos de fútbol-sala de The Cocktail y DNX. En la anterior ocasión el choque se saldó con una victoria, si no apabullante, sí clara y merecida de los de negro, en un partido que ya forma parte, para bien o para mal, del imaginario colectivo de ambas aficiones.

Sin tiempo para más preliminares, la pelota echó a rodar y no habiendo transcurrido ni un par de minutos ya se adelantó la verde por medio de Roberto, presagiando lo que se venía: una lucha sin tregua ni lugar para despistes y sin duda de tanteo alto.

No se deshizo no obstante el equipo de DNX, que se volcó sobre la meta coctelera y que, tras un par de buenas jugadas que acabaron marradas al final, lograron empatar tras un zambombazo lejano que el portero logró parar pero no atajar, habilitando un rechace franco para Miguel, flamante fichaje dnxiano y culebrón de este verano, quien no suele perdonar ocasiones así. Vuelta a empezar.

Fue ésta la fase más igualada del partido, en la que ambas escuadras intercambiaron golpes, pero el mayor acierto de la verde, y un arquero sobrio pero sólido les permitió marcar por dos veces más, la última de ellas al borde del descanso y a la contra tras clara oportunidad para empatar de DNX. 3-1 al descanso y la sensación de que cualquier resultado hubiera sido posible. Sin embargo la suerte, o el mayor acierto de los cocteleros, les permitió refrescarse en ventaja.

A la vuelta, el rodillo; enchufadísima salió la verde, y completamente perdida la negra. Roberto y Diego se echaron el equipo a la espalda y así, antes de que el rival pudiera reaccionar, The Cocktail ya había marcado cuatro más, pegado el tirón en el marcador, y prácticamente sentenciado el partido. Con 7-1 en el electrónico, pocos creían en otra cosa.

No obstante, y como desgraciadamente pasa a veces, en un flagrante pecado de lesa futbolidad, se relajaron. Inenarrables escenas de descoordinación defensiva y de incapacidad de sacar el balón jugado ante la presión precedieron a dos goles consecutivos de Raphaella, que cambió el guión de sus ya obcecados compañeros de cara al gol, y cambió la fuerza bruta que éstos insistieron en emplear en el disparo, por la colocación de la pelota donde el portero simplemente no llegaba. 7-3, y el run-run de una posible reacción en la grada.

No hubo lugar. Sabiendo que sólo el pundonor, y, por qué no, la contundencia, de Dámaris y Laura en la zaga, habían evitado que las consecuencias de la pájara hubieran sido mayores, la escuadra coctelera comprendió, y corrigió, el error cometido. Cuatro gritos, y a matar esto que ya apetece una cerveza. Con los de negro volcados, por fin una contra dio su fruto, y se acabó la reacción. 8-3 era mucho para el tiempo que quedaba, y los esforzados jugadores de DNX bajaron los brazos, tal y como cualquiera hubiera sucumbido al desaliento.

En los conocidos como "minutos de la basura" la verde desplegó su mejor juego, ya sin mérito dada la ausencia de tensión, y acabó imprimiendo un castigo quizá excesivo a la portería contraria. 12-3 al final, alegría en las caras de los jugadores de The Cocktail, y la lógica decepción en las de los de DNX. Cambiaron las tornas, se igualó la cuenta de victorias para cada equipo en el histórico, y a esperar con ganas la próxima ocasión en que el dios del fútbol les lleve a volver a encontrarse.

A esperar, por supuesto, en el bar.

TC DNX
12 3
Sergio Osvaldo
Cuerpo (1) J.Merlos
Ricardo Maritza
Jose (1) J.Carreras
Roberto (8) Nau
Diego (2) Víctor
Laura David
Dámaris Nacho
(1) Miguel
(2) Raphaella
J.Sotoca
Gorriti
Paco Cruces
Esteban

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Me llamo Sergio Gil Pérez de la Manga, y mi madre se cabrea si escribo mi nombre con un sólo apellido. Vivo, trabajo y hago casi todo lo demás en Madrid.

Trabajo como programador porque es lo más parecido que he encontrado a no trabajar. Sobre todo si lo haces bien. Y en eso estoy, en hacerlo cada vez mejor para trabajar cada vez menos. Alguno lo llamaría vagancia, y yo ahí no me meto.

Algunas de las herramientas que en este momento me llevan al Nirvana de no dar un palo al agua son Ruby, Ruby on Rails, Textmate, cualquier sabor de Unix (en este momento principalmente MacOSX pero también Ubuntu Linux) y sus herramientas, o Rake. En ocasiones hablo de ellas aquí, pienso que a alguien le pueden servir y que no puedo ser el único al que no le gusta trabajar.

Y como no sólo de tecnología vive el hombre (bueno, el hombre no sé, pero desde luego yo no), por aquí aparece de vez en cuando la punta del iceberg de mis pequeños pensamientos; al menos la parte de ellos que no cabe en Twitter.

Bienvenidos todos.

Y ahora: ¿Y tú?

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